Así es como la cultura alimentaria de Estados Unidos está perjudicando a los niños

La obesidad infantil es un problema creciente en los Estados Unidos, por lo que sería prudente que los padres estuvieran más dispuestos que nunca a alentar a sus hijos a perder peso. Por supuesto, el sobrepeso cuando los niños crecen puede provocar muchos problemas de salud crónicos en el futuro. Pero demasiado énfasis en el peso, el tipo de cuerpo o la dieta de un niño o adolescente puede causar problemas igualmente peligrosos.

La relación entre el peso de un niño y la autoestima es compleja. De forma regular, los niños son bombardeados con imágenes y presiones que pueden provocar que tengan una mala imagen corporal. Es posible que los niños ya se sientan presionados a ser «más delgados» o «más bonitos» debido a lo que ven en la sociedad, en persona, en las películas, en la televisión o en las redes sociales. Si los padres u otros miembros de la familia enfatizan el peso del niño, esto puede aumentar la presión.

Sentir que los niños y adolescentes necesitan adelgazar o cambiar su apariencia, ya sea por motivos propios o por presiones familiares, puede derivar en trastornos alimentarios, relaciones poco saludables con la comida y problemas de salud mental. Por eso, aunque muchos niños tienen sobrepeso, la Academia Estadounidense de Pediatría y la Academia de Nutrición y Dietética no recomiendan que los niños hagan dieta, independientemente de su peso. Se exceptúan de esta recomendación las enfermedades graves del niño o las alergias alimentarias que requieran una dieta específica.

Las consecuencias de poner a un niño o adolescente a dieta no sólo pueden ser negativas, sino que incluso el simple hecho de hablar de la dieta o del peso de un niño puede generar problemas. De hecho, las investigaciones muestran que los niños a quienes se les habla sobre dietas, se les dice que pierdan peso o se les molesta por su peso tienen un mayor riesgo de desarrollar trastornos alimentarios. Por eso, en lugar de centrarse en la dieta, los expertos recomiendan fomentar un estilo de vida saludable como método preferido para ayudar a mantener el peso de su hijo bajo control.

A continuación se ofrecen algunos consejos que los padres pueden utilizar para fomentar comportamientos más saludables sin centrarse en la dieta o el peso:
  • Haga que los niños participen en la planificación de comidas, las compras y la cocina.
  • Mantenga alimentos saludables en casa y limite la cantidad de comida chatarra disponible en casa.
  • Haga de la hora de comer en familia una prioridad. Encuentre maneras de estar físicamente activo mientras se divierten juntos.
  • No prohíbas alimentos específicos. Fomentar el consumo moderado de todos los alimentos.
  • Evite restringir severamente las porciones. En su lugar, anime a los niños a escuchar las señales de su cuerpo sobre el hambre y la saciedad.
  • Fomente horarios específicos de comidas y refrigerios para ayudar a su hijo a evitar el pastoreo sin sentido.
  • Concéntrese en la salud, no en el peso, y no haga comentarios negativos sobre el tamaño o la forma de su hijo.
  • No compartas tus propias luchas con el peso y la imagen corporal frente a tus hijos.
  • Modele hábitos saludables. Los niños suelen imitar el comportamiento de sus padres y otros seres queridos.

Si le preocupa el peso de su hijo o sospecha que tiene un problema alimentario u otro problema de salud mental, hable con su médico. Él o ella puede darle sugerencias sobre cómo ayudarlos a desarrollar hábitos saludables. Un dietista registrado o un profesional de la salud mental también pueden ayudar.

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